Tocada por un ángel

 

 

                Al cumplir cuarenta años, tuve unos trastornos por el cual  tuvieron que intervenir. Cuando entré en quirófano, no sé que pasó con la anestesia o si sufrí un paro cardíaco, lo que sé es  la experiencia que viví. Me vi salir de mi propio cuerpo, hecha luz, primero vino un ángel y me dijo " levántate ".  No era persona ni tenía alas como tienen pintadas los cuadros, era una forma de luz, que cambiaba tal como se iba moviendo. Yo le decía  que ahora, no podía morirme, ahora no.

                El ángel insistía para que saliera del cuerpo, pero yo no quería,  llamó a otro que tenía más poder que él , y entre los dos lo consiguieron. Empecé a salir por la cabeza, inclinándome hacía arriba poco a poco, mis píes parecían el tapón de una botella de champán. Por fin, salí de mi cuerpo. Era luz igual que aquellos dos ángeles. El ángel que había venido a ayudar se marchó; dejándome de la mano del primero. Lo que sucedió fue algo maravilloso. Entramos en un túnel lleno de luz, me llevaba de la mano aunque sin manos y sin cuerpos.

                Éramos dos nubes con movimientos hecho luz en este túnel con una luz brillante, y con un olor  y una paz que no se pueden explicar. Yo no sabía por donde iba, solo que aquello que me estaba pasando era algo maravilloso. mientras el ángel me llevaba de la mano, yo le preguntaba: ¿ donde estoy ? ¿ que es esta maravilla ? ¿ acaso me he muerto ? y si me he muerto ¿ donde está mi gente que no me llora ? preguntaba y preguntaba. El ángel seguía llevándome de la mano, viendo muchas maravillas me llevó a unas praderas con flores de todas clases y nunca vistas, árboles frutales nunca vistos, yo seguía haciendo preguntas: ¿ donde estoy ? ¿ que es esto tan bonito ? .

                El ángel me respondió: " Esto que ves es el Edén, lo que en la tierra conocéis como el Paraíso", y seguía preguntando ¿ porqué me has traído aquí ? ¿ acaso estoy muerta y voy a la presencia del Señor Dios ?. El ángel me contestó con dulzura que no estaba muerta. Salimos del Edén donde la vista se perdía en un sitio maravilloso, me cogió de la mano y siguiendo el camino, siempre con mucha luz y dulzura. Me llevó a una montaña muy, muy alta donde me dejó sola. No podía mirar hacía abajo, me daba miedo y lo llamé; le dije: "ángel quédate aquí conmigo" . El me respondió: "Estaré a tu lado, pero lo que tienes que hacer, solo tú puedes hacerlo" .

                Yo no sabía que era lo que tenía que hacer. Miré hacía abajo y estaba muerta de miedo, solo se veía mucha oscuridad, hondo y tenebroso. Pregunté que por qué después de ver tantas maravillas y tantas cosas bonitas, me traía aquí. ¿ Es que he hecho algún mal ?. El ángel me contestó con mucha dulzura. "  Esto que ves es el purgatorio y te he traído aquí, porque sólo tú puedes ayudar a salir de el un alma".  No supe que decir. ¿ Tan importante soy que me sacas de la Tierra, para hacer esto ?, le pregunté. El ángel  me contestó: " Importante aquí no hay nadie, todos cumplimos una misión y la tuya es estar aquí y ahora ". Cuando volví a mirar hacia abajo, donde se perdía la oscuridad, me quedé asombrada. De esa oscuridad surgía  una gran bola de luz.

                No sabía qué hacer ni qué decir, solo sé que me pareció increíble ver lo que estaba viendo, me miró con mucha dulzura y me dijo: " tu misión se ha cumplido, solo tú podías librar a esa alma de una eternidad a oscuras. La gran bola de luz subió hasta donde estábamos el ángel y yo. Ya estábamos los tres arriba de la montaña. Entonces  me cogió dulcemente de la mano y volvimos otra vez por donde vinimos. Yo le decía:  ¿podré ver ahora al Señor Dios ? " "No insistas, a Dios no se le ve nunca, mi misión es traerte al cielo y pasear por él, hasta llegar a la montaña del purgatorio, pero el paseo ha llegado a su fin. Vamos de vuelta a la Tierra", me dijo, siempre con mucho amor y dulzura, yo le contesté, " Yo no quiero volver a la Tierra, aquí se está muy bien, no me voy".

                El ángel me volvió a mirar con mucho amor y dulzura, me dijo:   " Tienes que volver a la Tierra, tu misión ahí abajo no ha terminado, también te digo que el sufrimiento para ti no ha acabado. Pero un día volveremos a vernos y entonces te volveré a tener en mis brazos". Así que le pregunté: ¿ cuánto tiempo hemos pasado aquí arriba ? , él me respondió: " Aquí en el cielo el tiempo no cuenta ". Y seguimos por el tune de luz y volví otra vez al cuerpo que estaba en el quirófano. Al principio no había querido salir, pero después no quería entrar. Cuando desperté y me vi en la cama del hospital, recuerdo que solo quería dormir para ver si volvía a ese lugar, pero ya no lo vi más. De esto hace más de diez años.

Pepi

 

Manuela González Aguilera

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