CON TUS MANOS

 

 

 

            Una historia real, sacada de esta sociedad que nos ha tocado vivir, a finales del siglo XX  despuntando el tercer milenio. Una persona desconocida para mi, aunque paisana mía, amiga de  mi amiga, entró en mi vida, tal como entró se marchó, llevándose consigo un grato recuerdo de nuestro encuentro. Como ella misma dice: “ Hay encuentros que nunca se olvidan y el nuestro, me marcó, para toda la vida ”.

 

 

            Comienza este relato en una vieja Iglesia, mi amiga y yo hacíamos compañía a Jesús sacramentado. De pronto entre sollozos, angustiada diría yo, nos irrumpe en el silencio de nuestra oración, una señora, para mí desconocida, aunque no para mi amiga. “ Toñi, mis pies me han traído aquí, último lugar donde pensaba ir”.

 

 

             Decepcionada continuó…“ Si existe Dios, que me dé una señal, necesito un milagro que me salve de esta ruina que ha entrado en mi casa”. “ Mi marido se ha quedado sin trabajo, estoy entrampada  he recibido una notificación para un juicio, nunca me he visto así, es la primera vez ”. “  Si no pago en breve, 80.000 pesetas, se celebrará,  no sé que será de mí.

 

 

            “He llamado a las puertas de personas cercanas, no me pueden ayudar, sin saber que hacer, he ido a la Alameda, cobardemente he intentado suicidarme.”. Justo en el momento de lanzarme al vacío, un pensamiento me detuvo, mi padre.  ¡Dios mío ! qué estoy haciendo, mi padre me quiere con locura, no me quito la vida sola, mi padre se viene tras de mí. “ No sabía donde ir, he caminado hasta aquí, como un zombi " .

 

 

            Muda, escuché el drama de esta señora ¡Cuánto sufría...! por dinero, total papeles, los valores invertidos pues no hay nada más valioso que la vida pensé, aunque en un momento desesperado, no sabemos de lo que somos capaces  hacer.

 

 

            No llores más le dije, acompáñanos, a pocos metros de la Iglesia se encuentra el Banco, entramos sin pronunciar palabra ninguna de las tres. Saqué el dinero que le hacía falta, ella no salía de su asombro, mientras decía:  “Tú no me conoces de nada “ Acéptalo como préstamo, le dije, cuando tu marido trabaje, me lo devuelves poco a poco, como puedas. Este dinero ahora mismo no me hace falta y a ti si.

 

 

            Agradecida, comenzó a acercarse a la Iglesia, a Dios, y se puso al servicio en la Parroquia. Quiso entrar en la Pastoral de Catequesis, le comenté que no la veía de catequista, pero si esa era su voluntad hablara con el Párroco, el cual la puso como compañera en el mismo grupo de chavales que estaba iniciando a la fe. Pasado un tiempo, ella misma vio, que ése, no era su camino. Dios tenía otros planes para ella.

 

 

             Un día, frente a la imagen del Nazareno, con fe y desde lo más profundo de su corazón, le decía: “ Qué puedo hacer para ayudar económicamente a mi familia “, ¡ Dios mío !  ¡Qué puedo hacer ¡  De pronto, sintió en su interior:    “Con tus manos,  ayúdales con tus manos"  ¿Qué puedo hacer yo con mis manos?  Soy ama de casa, solo sé limpiar, cocinar, coser. ¡Eso es! La costura, voy a coser y ganaré dinero “ con mis manos ”.

 

 

            Gracias Dios mío, por esta luz que me has dado, por las personas que has puesto en mi camino, por la puerta que abres ante mi”.  Comenzó a comunicar entre sus amistades que cosía, a la vez,  iba a un Centro de Adultos, donde sacó el titulo de profesora de Corte y Confección.

 

 

                Tuvo la gran suerte  al terminar los estudios, que le propusieran un puesto de trabajo, en el mismo Centro. Lleva cinco años trabajando como profesora, enseñando a otras mujeres. También, a través del Ayuntamiento, está haciendo un curso con un diseñador  de moda importante, aprendiendo diseño, bordados, pinturas en telas, etc. Tiene junto a otra compañera, un taller de costura, donde cosen por encargo todo tipo de trajes: de fiesta, calle, disfraces, de faralaes, etc.

 

 

            Se siente totalmente realizada como mujer, satisfecha consigo misma por los logros obtenido, por su esfuerzo y dedicación. Sus cualidades, las ha puesto al servicio de la sociedad y “ Con sus manos “ como ella sintió en su corazón en ese diálogo con el Nazareno, ayuda  económicamente a su familia.

 

 

            Ella pedía un milagro. Los milagros no son aparatosos, ni tienen nada de magia. Los milagros de hoy, pueden ser como la experiencia de esta señora, que en un momento difícil, tropezó con una persona. La sorprendió con su testimonio de fe, reflexiono sobre su vida, pidió ayuda al Señor y descubrió dentro de ella los dones que había recibido.

 

 

            Con su esfuerzo comenzó a realizarlos, poniéndolos al servicio de los demás y viviendo día a día el milagro de la vida. “ Con sus manos se realizó como mujer y ayudó a su familia“

 

 

            Habrá mayor milagro que un encuentro con la Vida y consigo mismo.

 

 

Manuela González Aguilera

Volver a la página

principal