Experiencia de fe...
Hoy, he sentido escalofríos
Al escuchar tu Palabra
A través del Profeta Isaías 35, 1-6
Cómo una sacudida...
Una llamada de atención
Jamás la había escuchado igual…
Tu Palabra, Señor
Está viva hoy en mí.
Toma vida en cada persona, circunstancia
En particular o en comunidad
Quizás lo que he sentido hoy
No será para otros igual.
No sé interpretar tu Palabra
Pero a veces, vibro con Ella
Pues siento que me hablas en particular.
El “desierto”, palabra que dice todo en mí
El “yermo” terreno inhabitado
Así estaba el corazón cuando te busqué.
Tocaste esta tierra deshabitada
Floreció tu belleza y tu alegría
Cantaba con gozo
Mientras subía al Monte
Para adorar a mi Único Dios
Las manos débiles,
Las rodillas y los pies vacilantes
Cobarde de corazón…
Mientras, escuchaba “No temas”
Los ojos comenzaron a ver con claridad
Los oídos empezaron a escuchar tu Palabra
Los pies comenzaron a caminar.
Pusiste en mi boca un cántico nuevo
Yo quisiera publicarlo, pregonar
La grandeza de mi Dios…
La pena y la aflicción se alejaron
En el desierto brotó agua Viva y rebozó
El labrador aguarda paciente el fruto
Valioso de la tierra
¿Qué salí a contemplar en el desierto?
Y fue Cristo quien contemplaba
Con compasión mi pobre existencia
Y se deslizó ante mí, como Puente
Todo Amor, Amor, Amor
Me abrazó, la divina Misericordia
del Padre.
Manuela González Aguilera
