SOLEDAD

 

En la soledad

descubrí que no estaba sola,

que tu Amor está conmigo.

En silencio estabas Tú

siempre esperando,

que volviese la mirada.

Sin nada llegué a Ti,

sin nada que ofrecerte,

y con Amor me recibiste.

Me abrazaste, Padre,

me abrazaste,

me enamoraste con tu Amor.

Perdóname por abandonarte.

Hoy estoy aquí,

para adorarte, alabarte...

Perdóname por abandonarte.

Gracias Padre, por tu perdón

llenándome de Amor el corazón.

 

Manuela  González  Aguilera

Volver a la página

principal