Recuerdos... 

 

                 Ha venido a mi mente, el recuerdo de la experiencia vivida hace unos años. Gracias a la cual hoy  escribo. A finales del 1993 estuve en Estados Unidos con unas amigas, lo que iba a ser unos días felices se convirtió en calvario.

                 Sucedió en Miami, allí "morí" para nacer de nuevo en Dios, recuerdo  una noche...sentí tanto dolor espiritual ...cuánto sufrimiento, lloraba como la Magdalena.

                 Por un momento temí por mi vida, no vería más a mis hijas ni a mi marido. Si para morir se ha de sufrir así, había llegado mi hora... ¡Qué dolor sentía en el corazón!

                 En ese estado, angustiada y cansada de llorar, no sé si en dormí-vela. Vi mi cuerpo dormido en la cama y otro cuerpo  incorpóreo de luz fuera de él,  eran mi conciencia, mis pensamientos,  mi ser... era yo.

              Estaba en ningún sitio, un espacio de oscuridad y ante mí lo que parecía una cruz grande, me  abracé, a los “pies” de Alguien a quien no veía y que para mi era Cristo, lloré toda la noche. Fue el único consuelo que tuve en la tierra en  esos momentos.

              Por la mañana, los ojos estaban rojos e hinchados de llorar, tuve que ponerme unas gafas para disimular el mar de lágrimas en que habían estado.

             Ese fue el comienzo de mi pasión, fui rechazada, humillada, tratada como basura...no supe reaccionar, guardaba en silencio mi sufrimiento, nadie parecía darse cuenta de ello.

             Quince días duró esa experiencia dolorosa, al llegar a  casa, creí que ya había terminado todo, ajena que toda actitud tiene después unas consecuencias.

             Las cosas se enredaron, entré en depresión y en ese estado, hable seriamente con Jesús, le pedí que me levantara del suelo y me diera su Paz y Amor.

             Comencé a escribir la amistad que vivía desde la fe con Él, las experiencias, enseñanzas...me ayudó a conocerme a misma entre otras cosas más. Así nació el libro “Orando con Dios”. Bendiciendo y dando gracias a Dios por el favor que hizo conmigo y por haber ido a ese viaje.                              

 

Manuela González Aguilera

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