DIOS EN LA BASURA



                El pasado día 29 de septiembre, tuvo lugar en Asunción (Paraguay) la Ordenación Sacerdotal de Fernando López Pérez, a la que tuve la alegría de poder asistir. La ceremonia se celebró en el vertedero municipal de Asunción, junto al barrio en que él trabaja y donde vive con otros dos jesuitas...


                Las circunstancias de la ordenación, por el lugar y los asistentes, fueron muy emotivas: al lado mismo de los inmensos montones de basura, en un descampado, y rodeado de aquellos pobres que se buscan la vida escarbando en la basura que vierten allí los camiones que la llevan desde Asunción, se habían encontrado seis fetos humanos, como resultado de abortos arrojados a la basura, y un niño todavía con vida acabado de nacer.


                Aquella pobre gente los había recogido, y el niño con vida había sido adoptado por un matrimonio. En el acto penitencial iban seis niños pequeños llevando seis imágenes de angelitos, que representaban a los fetos encontrados en la basura y que habían sido enterrados cariñosamente en las casas del barrio. También iba el matrimonio con el niño adoptado en los brazos: se pidió perdón por éstos y tantos pecados de injusticias que estaban presentes allí.

                La ceremonia se realizaba ante un altar, que era un cajón boca abajo, cubierto con un saco; delante había unos cartones, sacados de la basura, que servían de alfombra. En ellos se postró Fernando en el momento de las Letanías de los Santos. Durante la ceremonia estaba descalzo, como abrumado por la presencia divina, manifestada en sus pobres que le rodeaban; llevaba cruzada la estola de diácono, que estaba hecha de un trozo de saco. Después de presentar el P. Provincial al obispo ordenante a Fernando, lo hicieron también varios hombres y mujeres del barrio que, espontáneamente, pidieron que fuera ordenado sacerdote por el testimonio de su vida entregada a ellos. Su padre también dio testimonio de su hijo, y pidió que fuera ordenado. Msr. Piña le impuso las manos y dijo la fórmula de la ordenación. E1 ambiente se quedó en silencio, sólo roto por el ruido de los camiones que seguían pasando para verter allí la basura. De pronto, un enorme aplauso corroboró todo lo que allí acababa de realizarse. Parecía que se palpaba la presencia del Espíritu Santo.


                Al terminar esta primera parte de la ceremonia, nos dirigimos todos a un barracón en medio del barrio, en donde iba a continuar la Eucaristía. Concelebramos con el Obispo y Fernando, y ellos dieron la comunión a aquel enorme grupo de vecinos que llenaban el espacio cubierto y sus alrededores.


                La prensa de Asunción publicó reportajes amplios sobre esta ceremonia: "Un jesuita español fue ordenado en Cateura en opción vertical por los más pobres"; "Ordenan a un sacerdote en el vertedero municipal"; "Valoran ejemplo de humildad y entrega total a los pobres"; "En original ceremonia, un jesuita fue ordenado sacerdote en el vertedero"... A uno de estos periodistas, declaraba Fernando al final de la ceremonia, como aparecía en uno de los periódicos: "Estoy agradecido al Señor por permitir que el basural se convierta hoy en una gran catedral. Eso creo que fue un designio de Dios con sus pobres, porque el Señor siempre está presente entre los más humildes y necesitados. Los pobres fueron los que me ayudaron a descubrir mi vocación, mi sacerdocio, y a ellos les debo esta gracia de Dios. Me siento uno más en esta comunidad. Mis padres me apoyaron, al igual que mis otros dos hermanos que también son sacerdotes". Y después de decir el periodista que Fernando era licenciado en Física Nuclear en España, él añade: "Dejé eso de lado porque he sentido una llamada mucho mejor, una opción mucho mejor"...


(De una carta de Fernando García Gutiérrez a los jesuitas de Andalucía)

 

Manuela González Aguilera

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