Desierto

No es fácil, Señor, entrar en el desierto; es más, creo

que sin tu ayuda no se pasa. He vivido por un estado

de desierto sin saberlo; hoy me he dado cuenta gracias

a este retiro Pascual.

Ha pasado algo más de un año, pero ha marcado mi

vida, ha dejado huella difícil de borrar. Es un camino duro,

te sientes tan mal. Piensas por un momento que no resistes,

que no puedes, las fuerzas te faltan y empiezas a flaquear;

es entonces cuando te sientes tan débil, tan necesitada, tan sola.

No tuve otra opción, si tú Jesús siempre estabas en mi vida

¿ Por qué ?, abandonada ¿ Por qué ?, qué querías de mí,

esto no tiene sentido.

 

Empecé a retirarme conmigo misma, a meditar, a profundizar tanto

que tuve este maravilloso encuentro contigo desde el corazón,

sin darme cuenta, sin enseñanzas, como niño,

todo era nuevo para mí, iba de sorpresa en sorpresa.

 

Te preguntaba una y otra vez ¿ Cómo  te has fijado en mi ?,

siendo así como soy, con tantas faltas de Amor,

¿ Cómo puedes Amar tanto, a alguien como yo ?

Si vivo en una superficialidad, hay tantas caretas en mi vida, tanto

querer quedar bien, para qué, qué carga tan pesada llevaba, qué multitud.

Tú has roto mis cadenas para ser feliz; Tú has liberado al ser de tan pesada carga,

has vaciado el equipaje, voy tan ligera, no hay nada más Hermoso

que el Amor recibido de Ti para sentirte libre, en Paz y feliz.

Gracias Dios mío.

 

Manuela González Aguilera

Volver a la página

principal