Contemplando la naturaleza

 

 

Cómo un árbol cuyas ramas

  Están abiertas a la vida para dar todo de sí;

Sus raíces firmes en la tierra,

Su copa hacía lo alto, silencioso,

 Da sombra a quienes la necesitan.

 

 

Las aves hacen sus delicias entre las ramas,

Él lo soporta todo, lo aguanta todo,

La suave brisa como una caricia,

El fuerte viento, las aguas de abril,

Las tormentas del invierno.

 

 

 

El gran árbol

 No se dobla ante la tempestad,

Y sabe dar sus frutos a su tiempo.

 Así mi corazón echara sus raíces,

Fuerte cómo un roble.

 

   

 

Ser vida para albergar otras vidas,

  Pudieran descansar a la sombra de sus alas

 Comer a su tiempo sus frutos:

 

 

 El fruto de la esperanza, la fe, el Amor,

La fortaleza, la bondad, la solidaridad,

El respeto, la libertad, la dignidad…

Abrazar la Vida a manos llenas…

Ser sabía buena.

 

Manuela González aguilera

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