Buenas noches Señor

 

                 Buenas noches Señor, gracias por tu Amistad. Desde que te conocí sensible en mi interior, incomprensible a la razón humana, ha cambiado tanto mi vida...

 

                 Has hecho maravillas en mí y lo más grande, has llenado y  llenas de Amor cada día mi alma a pesar de las contrariedades de la vida.

 

             Tu Corazón derrama néctar... regando como el rocío de la mañana  las hojas secas, endulzando el mío. Me has dado un corazón de carne para Amarte y para Amar. Ayúdame a cultivarlo...Vivo una Hermosa e intima Historia de Amor  Contigo.

 

             Me enamoraste, sembrando la dulce esencia de tu Vida. Vives en mí desde que te conocí, tu Presencia me acompaña, tu Amor me envuelve.  ¡Eres deliciosamente Hermoso Amor de mi alma!

 

             ¡Cómo me gustaría parecerme a Ti!  ¡Conviérteme Amor en Ti! Eres la pasión de mi vida, el anhelo más profundo. Nací para Amarte...para Amar y ser Amada.

 

             Gracias nuevamente por brindarme tu Amistad, Pura y Hermosa. Yo no soy constante, ni buena amiga, no conservo los amigos, sencillamente pasan por mi vida llevándose a veces lo mejor que tengo, que Eres Tú, otras lo peor que soy yo.

 

             Cubre con tu Amor las deficiencias humanas que hay en mí, para que nadie salga herido. Amas Tú desde el corazón a las personas que se crucen con nosotros, llénalas a cada una con el néctar de tu dulce Amor y no permitas que nuestra amistad se rompa.

 

             Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

 

Manuela González Aguilera

Volver a la página

principal